1) Aguilas sin techoChristopher fue el primero en sacarse el carnet de coche. Con la alegría de los tiempos a Ximo se le ocurrió contarnos que le habían regalado una tienda de campaña guapísima Para el cóctel perfecto tan solo faltaban Fran y un servidor, con el fin de semana por delante. En cuestión de media hora ya habíamos recogido todo y estábamos en la carretera con rumbo desconocido. Irnos un poco lejos pero no tan lejos Paramos por un pueblo que se llama Enguera. Por las horas decidimos ir a una tienda de abarrotes a por víveres. Continuamos la carretera en dirección desconocida. Casi media hora de montaña, pinos, curvas… Y nada más.
Ni una luz.
Nada es nada.
Por fin sentíamos que estábamos cerca del destino. ¡Tira por ahí! _le dije a Christopher, Había un cartel que media hora después seguramente estaría en el suelo, decía: zona de acampada. Llegamos, y nada es nada. Ni una alma. Un aparente refugio donde hacer fuego Felices y contentos a pesar de los pesares. Ximo abrió la bolsa donde estaba la tienda. Sacamos y extendimos aquello…
De allí apareció tan solo una gran tela como un pañuelo, y éramos nosotros los que nos teníamos que comer los mocos. Pluffff!! Pues si el ser humano había sobrevivido miles de años sin techo, una noche más tampoco sería nada. De hecho no fue nada, y continuamos siendo felices y comiendo perdices. Al levantarnos, caminamos también sin rumbo, Vimos entre el bosque pajarracos. Seguramente serían águilas.
En áquel momento, nos daba todo igual, si eran o no eran. Nosotros, seguramente lo fuimos sin saberlo.
2) Los Casa-Planistas
Ayer estaba leyendo, y me encontré con una idea. Dirás que menuda tontería Tonterías pocas Porque llegados a un momento y con unas responsabilidades y quehaceres, las personas cambiamos, y no poco. Atiende: Cambiamos porque queremos, y ahora te lo explicará Bryan. … Bryan, el autor del libro, recomendaba a un año vista reservar y pagar tus vacaciones, así no encontrarías excusas por el camino para procastinar hasta el infinito. Porque cuando vives con tu pareja, y a veces con hijos, irte de vacaciones a solas parece que «cuesta un huevo» y Bryan no hablaba de pasta. Hablaba de ganas. Nada de excusas. Fin. _ Con 18 años procastinas los quehaceres. _ Epílogo / Regalo.
Finalmente, lo que proponbe el autor, es un método sencillo y práctico para protegerte ante la fuerza de la costumbre que mata a cualquiera. Pero sobre todo mata a las parejas que algún día fueron felices, Para esos casos, las Tarjetas Regalo Mardenit os pueden venir al pelo: Darás una sorpresa en ese día especial Estará/éis obligados a que en un plazo de 12 meses os teneis que escapar Una vez realizado no habrá excusas malas sobre EL TIEMPO Y EL DINERO Si sales de tu rutina, y te atreves a dar el paso, estoy seguro que me lo agradecerás. Ya van 8 años dedicandome a ésto. Aquí puedes ver: |
